Diez millones

A la Maestra ¿con cariño?

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Hay personajes que o son adorados o son odiados, no despiertan emociones en términos medios. Sus declaraciones son por igual aplaudidas o criticadas, nunca pasan desapfercibidas. Genios del bien o malvados al extremo sobresalen de la multitud sin problema por su forma de ser, de expresarse o por su carisma, así sea distorsionado. Elba Ester Gordillo, la Maestra por antonomasia, es de esa rara especie.

Encarcelada bajo acusaciones que nunca pudieron concretarse, la Maestra fue considerada mártir por sus simpatizantes y casi el demonio por sus detractores. La malhecha Procuraduría General de la República siguió al pie de la letra las instrucciones recibidas, pero por su poca habilidad legal sólo logró hacer el ridículo. Tuvo un caso que debiera haber llevado a una condena por diez o más años de cárcel, pero no tuvo habilidad para retenerla ni siquiera por el sexenio. Esperemos que no le suceda lo mismo con los ex gobernadores acusados de latrocinios.

Sus simpatizantes quieren devolver la Maestra su posición pasado el proceso, y le dan la bienvenida ahora que ha sido excarcelada. Como si nunca se hubiera ausentado, la Maestra pretende volver a ocupar su oficina, sus prebendas y su automóvil con chofer. Y volver a impartir órdenes como si nunca hubiera estado detenida, ni que la cárcel la hubiese marcado.

Pareciera que el fin del sexenio de Peña Nieto no será el fin de su larga historia (20 años) de dirigente sindical a pesar de la mala fama que tiene el corrupto sistema que ella encabezó. Como siempre estuvo en contra de la llamada Reforma Educativa, está esperanzada que el ahora Presidente electo la rescate y le dé cabida en su gobierno.

Si López Obrador llegara a rescatarla enviaría un terrible mensaje a su propio grupo morenista al que de alguna manera relegaría. Pudiera incluso promover inconformidades que le quitarían simpatías, y apoyos a su proyecto de gobierno. La coincidencia en sus posiciones respecto a la tan traída y llevada Reforma Educativa no justifica darle un poder a quien ha sido parte de la "mafia del poder" que tanto criticó durante la campaña.

La Maestra es más que un reto al Presidente electo: si la acepta mostraría más debilidad que fortaleza; si la rechaza se dificultará cancelar la Reforma Educativa. Va a tener que ser más cauto de lo que hasta ahora ha sido y mostrar que en verdad tiene dotes de estadista.

No está claro si en verdad la maestra Elba Ester es inocente de todas las acusaciones que se le hicieron y sólo fue una perseguida política de Peña Nieto. Lo que sí es ampliamente conocido es su manejo corrupto por décadas del mayor sindicato de América Latina, al que quiere volver a definir su destino. Aceptar a la Maestra sería volver al corporativismo priísta, confirmando que la cuarta transformación de la que el candidato ganador tanto habló no se refería a la del país, sino a la del partido hegemónico: PNR-PRM-PRI-MORENA. Al tiempo.